domingo 25 de abril de 2010

El nominón y la serpiente

No se necesita ser avispado en demasía para entender, y comprender, que, y más en los tiempos que corren, unos ingresos que multiplican por 2 veces y media el salario, tan usual en el panorama laboral de hoy en día, de los denominados mil euristas es suficiente para dar al afortunad@ expectarivas de seguridad y sosiego.

Más, si cabe, en el caso de que el mentad@ trabaje en el sector placentero de esa arcadia feliz que es eso del funcionariado público. Y, más seguridad y sosiego, si todavía sigue cabiendo, en el caso de que el resto de los integrantes de la familia (en el sentido romano de la palabra, nada que ver con concepciones indeginistas celtas relativas al clan), todos ellos, tienen trabajo, cada uno con ingresos superiores al estándar mil eurista.

En definitiva, el nominón hace de una familia así una excepción ventajosa cuando tantas personas atraviesan serios problemas que afectan aspectos elementales, y que comprometen la vida, la vida digna, que nuestra sociedad está obligada a garantizar.

Todo parece ya rozar el cielo si recordamos algunas letras del bueno de Silvio Rodriguez. Aquello de que tener, al menos, es una garantía de no malgastar en salud llegado el momento de procurarnos ciertos anhelos y ello sin que, necesariamente, seamos estigmatizados por la maldad...

Sin embargo, nada de lo dicho es suficiente, ni siquiera necesario. Existe la serpiente, real o imaginaria, ¡qué más da! Incansable engulle todo lo que de bueno pudiera encontrarse alrededor. Transparente, sí, asegurándose no ser detectada y conviertiendo la vida, de quien la porta y su entorno, en un escenario de destrucción.

Nada puede entonces el nominón, sólo cabe ahuyentarla a base de "palomas" y "bien", de lo contrario el ambiente es caldo de cultivo para otras muchas de su especie; y esto es inaceptable. Si no contamos en nuestra dispensa con estos ingredientes, o ya son rancios, ha llegado el momento de seguir caminando, el camino es uno pero muchos son los lugares por donde se camina, y elegir el nuestro es un ejercicio de libertad.

Es posible que la serpiente, ante la falta de expectativas, vaya en busca de otro u otros portadores capaces o no de percatarse de su presencia.

Ama y haz lo que quieras.(San Agustín)

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